




Es apenas un instante, un momento, un segundo en el que uno equivoca el camino. A partir de ahí cada paso que damos nos aleja cada vez mas de nosotros mismos.
La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo.
Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí ‘nos vemos’ es ‘nos vemos’, ‘ te llamo’ es ‘te llamo’, ‘te quiero’ es ‘te quiero’. Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil.
Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?.
Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal?
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó.
Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto.
Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.
Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor.
Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.
….Muchas veces sentimos que en nuestra vida las historias y las escenas se repiten, que son las mismas….Mismas situaciones, mismas respuestas, mismas reacciones, mismas palabras, mismas caras, mismos sentimientos….
Nos pasa siempre lo mismo Reaccionamos siempre igual frente a lo mismo
Debemos cambiar Tenemos que salirnos de lo mismo para generar algo diferente Dejar las costumbres de lado, y cambiar.
Una y otra vez se repite la misma historia… Una figurita que se repite hasta aburrirte. La misma canción que se escucha una y otra vez hasta cansarte. La misma escena una y otra vez hasta enfurecerte. Harta de vivir siempre lo mismo… “es todo como si fuera un gran Déjá Vu. Es como si todo lo que te pasa ya lo hubieras vivido
Hay que salirse del libreto, hacer algo distinto. Girando en falso, como disco rayado. Es hora de tocar una canción nueva. Romper el cristal de la costumbre. Patear el tablero, borrón y cuenta nueva. Para que la vida no sea un permanente Déjá Vu, hay que barajar y dar de nuevo, rodar con la vida, asumir los desafíos, con miedo, con pánico, pero confiando que buscar lo diferente y no repetir la historia es una forma de estar vivos…
La verdad.
Cuando sabes la verdad podes elegir que hacer con ella, podes negarla o podes aceptarla.
Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar.
Si negás la verdad va a ser tu responsabilidad cuando te explote en las manos.
La verdad libera porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera, incluso negarla.
Es como un juego de mesa, si uno no pone un tiempo de juego es aburrido, por eso la vida es divertida, porque no dura para siempre.
Podes vivir negándolo, pero lo único que vas a ganar es desperdiciar tu tiempo, tu vida.
La salida al peligro esta en el peligro mismo.
Ya sabemos la verdad, ahora podemos llorar, o podemos conservar la alegría.
La verdad nos interpela, nos pregunta, nos arrincona y muchas veces no hay respuesta.
La verdad a veces no da certezas, si no algo mucho mas peligroso, dudas.
La verdad asusta.
La verdad despierta, sacude y paraliza.
La verdad desnuda, incomoda.
La verdad libera y confunde.
Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría.
La verdad es como el sol en la cara en una tarde de invierno, es un carnaval en la nieve.
La verdad aveces duele, pero sin lugar a dudas la verdad fue, es y sera la fiesta de todos.
- Los sueños
Soñamos para no despertarnos, la mente protege nuestro descanso cuando cualquier estimulo externo amenaza con despertarnos, ahí surge el sueño para evitarlo, para no despertaron nuestra mente nos hace un regalo nos cumple un deseo, soñando realizamos deseos.
Nos olvidamos, ignoramos nuestros sueños como si lo que soñamos, lo soñara otro, algunos sueños nos dan miedo Por que son deseos que vienen de un lugar muy profundo, desconocido casi oculto por nosotros y sin embargo esos sueños hablan de nosotros más que nosotros mismos. Nada define mejor a una persona que aquello con lo que sueña.
Y los sueños no tienen fecha de vencimiento, uno sueña, sueña, sueña hasta que ese sueño se hace realidad pero ¿que es sueño? ¿Que es realidad?
Me preguntaba ¿por que llamamos sueños a nuestros deseos? Por que los en los sueños todo es posible, cuesta entenderlo, cuesta entenderlo uno en los sueños puede hacer lo que desea
Hay que encontrarle la vuelta. Siempre hay una manera, estamos hechos de la misma tela que los sueños podemos hacer de nuestra realidad lo que soñamos.
La realidad y los sueños son la misma cosa, podemos cambiar, hacer y ser lo que QUERAMOS y entender esto es tener medio partido ganado.
Sueños de amor, sueños de gloria, pequeños y grandes sueños, todo se puede alcanzar, solo se trata de encontrarle la vuelta y recordar que la vida es un rato que tenemos para jugar.
Cuando alguien esta hecho un estupido hay que intervenir, pero es así uno tiene el derecho y la obligación de intervenir cuando considera que algo esta mal. Intervenir o dejar hacer dos opciones diferentes, con consecuencias diferentes, si no intervenís tenes que aceptar que todo sigue igual pero si decís intervenir tenes que aceptar las consecuencias.
Si pero no, debería hacer algo si, pero no me animo, debería cambiar algo si, pero no puedo, pero llega un momento en el que uno entiende que hay que intervenir.
Intervenir para romper con la inercia, intervenir para que algo cambie, intervenir para perder el miedo. Intervenir es decidir, es poner un dique y desviar el río, es cambiar el curso de las cosas. Intervenir es un antes y un después, una ves que lo hiciste no sos el de antes, por que tu intervención por pequeña que sea puede mover montañas.
Intervenir para salir del punto muerto, tirarse de cabeza, navegar en nuevas aguas, desconocidas, menos seguras pero distintas .Por que para que ocurra algo diferente hay que hacer algo diferente.
No da lo mismo hablar que callar, no da lo mismo decidirse que dudar, no da lo mismo actuar que acatar.
No da lo mismo rebelarse que bajar la cabeza.
No da lo mismo jugarse que vivir con miedo.
No da lo mismo unirse que estar aislados.
No da lo mismo meterse que no meterse.
No da lo mismo luchar que dejarse vencer.
No da lo mismo intervenir que dejar hacer
Estar con alguien es una elección, es algo que elegimos para creer que estamos bien, para sentir que estamos en compañía, compartiendo momentos i cosas con la persona que queremos.. Es fácil no tener que elegir, y hacer de nuestras vidas una rutina ir siempre por el mismo camino, nunca pegar un volantazo, nunca permitir una sorpresa pero eso no es vivir, es el pánico que nos da tener que elegir.. Siempre que tenemos opciones, hay que elegir y arriesgarse a jugársela por una sola opción, siempre que elegimos, vamos a perder algo. El terror al abandono, a sufrir y arrepentirnos de nuestra elección puede ser nuestro peor enemigo, por eso no hay que tenerle miedo a las opciones. Aunque el miedo no es no saber lo que queremos, sino no estar seguros, porque sino dudamos, no probamos y no buscamos nunca vamos a saber lo que queremos.. El mundo esta lleno de posibilidades, i no por una elección hay que perder las demás, pero si elegimos todo no elegimos nada. Cuando somos estructurados, rígidos y no nos corremos del camino, pensamos que no somos libres.. Pero cuando pensamos que en verdad lo somos, estamos presos de nuestra propia indecisión. Algunos no eligen por miedo a perder algo; otros por miedo a perder todo y terminan sin elegir nada.. Nadie sabe que es peor!. Cuando uno no elige, la vida elige por uno y eso no es ser libre, ser libre es animarse a elegir un lugar donde quedarse, una opción, jugarse por una relación y no temerle ni al compromiso, ni a lo que pueda pasar después. Uno se siente libre, pero es un engaño, si uno no elige nada, no tiene nada. Hay muchas razones para decir no, i muchas razones para decir si, pero no podemos permitirnos no elegir, ya que el elegir es darnos oportunidades a probar y a obtener cambios.
A veces el conocimiento viene en forma de misterio, un misterio que hay que resolver, y un misterio a resolver es una adivinanza a descifrar. El conocimiento muchas veces viene en forma de idas y vueltas, en forma de sorpresas.
Una adivinanza nos muestra algo que tenemos frente a nuestros ojos pero que no vemos, solo hay que poder mirar distinto. Si miramos siempre con los mismos ojos siempre vemos el mismo camino, caemos en un callejón sin salida, y eso nos entristece, nos opaca, nos mata. En cambio cuando uno resuelve las adivinanzas se siente vivo por que le encontró la vuelta al rulo.
A veces la respuesta es tan clara que no hace falta decirla pero hay que hacer así es el juego. Resolver la adivinanza es el fin del misterio es poner un poco de luz en la oscuridad.
Una adivinanza es como cuando un nene empieza a descubrir el mundo que para él es un misterio. Yo sé que da miedo, pero a lo mejor esta oscuridad sea un misterio a resolver, a lo mejor esta adivinanza trae alguna respuesta inesperada.
No hay que tenerle miedo a los misterios, porque siempre estarán las adivinanzas que nos permitirán resolverlos y así poder llegar a esas verdades que necesitamos.
Los misterios son tan seductores, tan atractivos, magnéticos…
Son irresistibles, necesitamos llegar rápidamente al a verdad, terminar con el misterio, terminar con la incertidumbre...
Pero hay cosas que se mantienen en el misterio, por una razón. Aún no estamos preparados para semejante revelación. Un misterio no se revela hasta no estar preparados para esa revelación.
Todos los misterios tienen un fin, y no hablo del final de los misterios sino del fin, como sinónimo de finalidad, de propósito. Porque todos los misterios están ahí para algo.
El fin, el propósito de los misterios, es mantener vivo el deseo. Cuando un misterio se revela pierde el atractivo, pierde el interés, y hay cosas misteriosas que para funcionar tienen que seguir siendo misteriosas.